Familia de toques

Los toques pueden clasificarse en diferentes familias, determinadas por la manera de tocar las campanas y por las ocasiones a las cuales se asocian. Según lo encontrado en las ordenanzas sobre toque de campanas del obispo Francisco José de Marán (1795) y del arzobispo Rafael Valentín Valdivieso (1872), podemos distinguir las siguientes clasificaciones

Dobles o clamores

Una serie de toques pausados, efectuados con dos o más campanas a la vez, y repetidos intermitentemente por un intervalo de tiempo determinado. Esta forma de toque se asociaba a las ceremonias fúnebres y tenía una doble finalidad: dar a conocer la muerte de un miembro de la comunidad, y distinguir su posición en la escala social por medio de la duración y complejidad del toque.

Repiques

Toque rítmico, sostenido y más bien rápido de varias campanas a la vez. Asociado a las diversas festividades del calendario litúrgico, la importancia de la fiesta en cuestión determinaba su duración y la cantidad de campanas involucradas. En ciertas ocasiones, incluso podía llegar a solicitarse un “repique general” con todas las campanas de todas las iglesias de la ciudad.

Señales para las misas

Un código de uso cotidiano, simple de reconocer. Frecuentemente se realiza con una sola campana, que es tocada a intervalos de tiempo anunciando la proximidad de la misa. Se trata de una de las pocas formas de toque que ha logrado mantenerse en uso hasta el presente.

Llamadas a los fieles para funciones o distribuciones piadosas

Señales específicas para diversas liturgias.

Toques diversos

Que escapan a estas clasificaciones y se asocian al concepto más general de “toque” (en un sentido amplio), “campanadas”, “señal”, o a casos más específicos denominados por la liturgia u ocasión que motiva el uso de las campanas (toque de Agonías, de Ángelus o de Fuego, entre otros).