Toque por la Solemnidad de Todos los Santos y Todos los Fieles Difuntos

La celebración de estas fiestas dio lugar a unos de los toques más extensos del que se tenga conocimiento. Consistía en una extensa serie de “dobles generales”, que debían ser tocados en todas las iglesias de la ciudad, empleando para ello tres campanas. Según figura en la ordenanza de 1795, comenzaba a las 2 de la tarde de día de Todos los Santos (1 de noviembre), extendiéndose hasta las 4:30 de la mañana del día de Todos los Fieles Difuntos (2 de noviembre). Tras una breve pausa, se reanudaba a las 6 de la mañana, prolongándose indefinidamente hasta que finalizaran todos los oficios del día. Cada serie de dobles debía separarse por intervalos de 4 minutos, a fin de no importunar la ciudad. Desde el punto de vista religioso, su finalidad era recordar a los fieles el elevar plegarias por el alma de los muertos, a quienes se honraba en dichas solemnidades.

En 2018, los Campaneros de Santiago emprendimos la tarea de recuperar esta antigua forma de toque, largamente desaparecida de nuestro paisaje sonoro. Una primera versión se llevó a cabo en la iglesia de San Francisco, donde se ocuparon 3 campanas (tal como estipula la ordenanza colonial). No obstante, la extensa duración de la versión original debió ser modificada de acuerdo al nuevo escenario urbano. De ese modo, se dobló a intervalos de 4 minutos desde las 2 de la tarde hasta las 8 de la noche del 1 de noviembre, para luego reanudar el toque entre las 9:00 y las 12:00 del 2 de noviembre. Cada comienzo de hora estuvo señalado por un breve repique del esquilón, o campana menor, que sonó acoplado a las otras campanas.

El año 2019 se procedió a repetir la actividad, esta vez en la iglesia de San Agustín, y bajo los mismos rangos horarios del año anterior. En dicha ocasión, el toque estuvo especialmente dedicado a las víctimas de la represión estatal que tuvo lugar en el contexto del estallido social de octubre del mismo año.